This is the end

Junio 9th, 2010
Posted in General  Tagged
2 Comments
 YouTube Preview Image

Y así, me apropio del canto de estos dos pajarracos para decir casi todo lo que quería decir, y les robo la concisión que a menudo me falta. Añado solamente que ha sido un año interesante, y que echaré de menos algunas cosas(pero no demasiado, hay más añoranza de lo que está por venir), como los mercadillos, las carreras de los sábados, la mirada azul de Jennifer, los pubs encajados en las esquinas, la nostalgia de buen café, el verde,caminar las calles, el tarareo constante de Mina y su bienintencionada obstinación de llevarme por el lado luminoso los domingos por la mañana, fotografiar cosas, el mal llamado mal tiempo,  la sensación de que la vida puede ser asombrosamente sencilla, las clases de Sarah, los paseos por South Bank, los paseos por South Bank con Isabel ó las galletas de chocolate de ASDA, entre otras.

Y ahora sí. Señoras, señores, Joaquín, Joan Manuel:

Abajo el telón.

Adeus…

Greenwich: 0º longitude

Mayo 31st, 2010
Posted in Exp. Personal  Tagged
No Comments

Greenwich es un suburbio londinense situado al este de la ciudad, en la ribera sur del Támesis, una zona cuyas calles desprenden aún algo de rancia identidad inglesa, inexistente en el inventado (y reinventado cada día) centro de Londres. Así, el mercadillo de Greenwich, por ejemplo, se improvisa techando una pequeña plaza en el corazón del barrio, confluencia de varias estrechas callejuelas que sirven de acceso y que desembocan en un espacio bien delimitado, que se recorre en apenas media hora, y donde huele a cerveza y a humedad. El mercado ofrece distintos artículos en función del día en que uno vaya, pero siempre se encuentra comida  y mercancía hecha a mano. Yo me acerqué el día de la ropa de segunda mano, y me llamó la atención uno de esos tenderetes que venden camisetas con mensaje ingenioso. Dudé unos segundos antes de desistir de comprar una de ellas, divertida y cruel a partes desiguales: Yes, I have plenty of change you homeless piece of shit. Thanks for ask. Quedaban dos.

Pero si es conocida esta población es porque en ella se encuentra el observatorio astronómico donde en su día se situó el meridiano cero, línea imaginaria que une ambos polos y que sirve de referencia para la medición de la longitud y los husos horarios. Más que la propia visita al observatorio, que tiene su interés, me pareció sorprendente la panorámica ofrecida desde lo alto de la colina, no obstante cumplí con el rito de la foto con un pie en cada parte del mundo (comprobando un poco alarmado que necesitaba calzado nuevo), y haciéndome después otra pisando la imaginaria línea ( A medida que uno va creciendo se va dando cuenta de que lo más sensato es permanecer en el centro). 

Por la tarde, y siendo esta zona de arraigada tradición marinera, había que acercarse a visitar el Museo Marítimo y el edificio de la Escuela Naval, lugar este último donde se encuentra una placa conmemorativa que recuerda que durante un par de días los huesos del almirante Nelson descansaron allí, antes de ser trasladados a St. Paul’s Cathedral. Y tengo que decir que la bóveda pintada de este edificio me impresionó como pocas veces me impresiona el arte, así que, como soy de hacer las fotos justas, abajo podéis ver una que cumple tres funciones:  enseñar la placa conmemorativa, contemplar (con muy buena vista) parte de la pintura del techo, y contribuir modestamente a desagraviar el daño causado a los nuestros por el amigo Nelson, pisando un poco la citada placa(no sin tomar antes mil precauciones, debo aclarar [Sí, definitivamente, necesitaba zapatillas nuevas]).

La visita tendría que haber terminado junto al casco del antiguo velero Cutty Sark, que da nombre e imagen al famoso whisky, y que se encuentra a pocos metros de la oficina de turismo, en dique seco, para admiración de turistas y locales, pero desafortunadamente lo encontré cubierto de lonas por remodelación del casco, y así estará hasta 2012, me informaron. (Ah, bribones, así que en 2012…).

En fin, a falta de pies de foto,hoy fotos de pies, para que se ‘vea’ (previa apertura, si no, no se ‘ve’) que al final me decidí.

 

Buildings

Mayo 24th, 2010
Posted in General  Tagged
2 Comments

Get out of nº 10, Gordon !

Mayo 14th, 2010
Posted in General  Tagged
3 Comments

Así aparecía reflejada hace unos días la noticia de la victoria de los conservadores en las elecciones inglesas. Por supuesto el periódico es de derechas, pero aún así la derrota de los laboristas fue sonada y muy comentada por todos los medios, ya que llevaban algunas legislaturas en el gobierno, y parece que no estaba muy claro que esto fuera a cambiar. Los tories ganaron por mayoría simple, pero enseguida buscaron el pacto con el tercero en discordia, que en este país sí tiene algo de peso, y, ofrecimiento de vicepresidencia mediante, ahí tenemos al amigo Cameron instalado en el número 10 de Downing Street.

Imaginemos por un instante que esto se convierte en una tendencia y que el movimiento conservador comienza a extenderse hacia el sur, atravesando el Canal de la Mancha, sobrevolando el oeste de Francia (y verificando que todo va bien por allí), y aterrizando finalmente en nuestra querida España, esta España mía, esta España vuestra. Quizá al llegar a este punto hace unos años hubiera dado una opinión completamente distinta, pero en estos momentos me parece que estoy en sintonía con el sentir de la mayoría si digo que me da exactamente igual que en las próximas elecciones gane el de las cejas o el de la barba. Tanto monta, monta tanto. El primero demostrando incompetencia total, no ya para solucionar una situación complicada, sino para tomar medidas, cualesquiera, las que sean, para intentar enderezar el rumbo. El segundo, incapaz de ir más allá de la crítica vacía y destructiva(Los que saben de ésto dicen que una mala oposición es algo tan dañino o más para un país que un mal gobierno).

En fin, yo no entiendo mucho de política, pero si tuviera que elegir al próximo presidente de nuestro país, creo que lo tendría claro. El otro día Buenafuente mencionó su nombre proponiéndole como futuro lehendakari, pero yo creo que puede llegar mucho más lejos. Me estoy refiriendo, claro está, al rey de la sobremesa, al maestro del humor televisivo, un hombre que además tiene la deferencia de enseñarnos a cocinar durante su show diario, el simpar Karlos Arguiñano. Sería perfecto para el cargo. Seguro. Parece que ya lo estoy viendo, pasando revista al ejército de infantería mientras los soldados cantan orgullosos el nuevo himno nacional, El  conejo de la Loles, y enormes banderas de brillante verde ondean a su paso, perfumando la ceremonia. Se institucionalizarían los concursos de chistes malos a lo largo de todo el país, y sería obligatorio reír y lucir tripa cervecera. A mi juicio, creo que no habría mejor elección, y que no podría salir mal. Imposible en un tipo que ofrece cada día, desde el sentido común, sólidos argumentos para plantear soluciones a problemas antes de que estos se produzcan:” ¿Por qué no van a la guerra los que las hacen?”.

 

Yigit

Mayo 10th, 2010
Posted in Exp. Académica  Tagged
3 Comments

El viernes pasado fue el último día que compartí aula con Yigit. No creo que vuelva a verlo más. Espero no volver a verlo más. Aunque me quedaré con las ganas de saber qué había en la caja, eso sí. Este turco flaco y huidizo que jamás enfrenta la mirada siempre me inquietó un poco, precisamente por ese carácter extraño y reservado, que parece que no tenga origen en la timidez, como ocurre con buena parte de  los estudiantes orientales, sino en un acto consciente de total desprecio o apatía por todo lo que le rodea. El viernes llegó, para variar, un cuarto de hora tarde a la prueba de inglés, como ha venido haciendo cada viernes por la mañana durante los últimos meses. Sophie ni siquiera se molestó esta vez en darle las buenas tardes, seguramente asumiendo  que a estas alturas el amigo Yigit se pasa la ironía por el ojete. Apareció como un fantasma por la puerta ( así se manifiesta siempre, como una imprecisa amenaza), y cruzó el aula con lentitud, sin saludar, arrastrando la mirada por el suelo y sin atisbo alguno de incomodidad o apuro por el hecho de presentarse a esa hora o por provocar la distracción de sus compañeros. Y en este punto aclaro que no suelo censurar comportamientos ajenos, siempre y cuando esto no  lleve aparejado el hecho de incordiar al vecino. Es decir, que si el tipo decide en la intimidad de su cuarto coserse los párpados con nylon o vaciarse tubos de Super Glue en los oídos para aislarse así del mundo exterior, no voy a ser yo quien llame a urgencias. Pero no toquemos los cojones al resto del personal, porque corremos el riesgo de que a más de uno(me incluyo) se le hinche la vena mala. 

Pero bueno, todo esto no tendría nada de particular en este pájaro si no fuera por el hecho curioso de que ese día llevaba consigo una caja verde, bastante grande y gastada, como de zapatos, que depositó con precaución en el suelo, antes de sentarse en la silla con una mueca de infinito aburrimiento, mientras esperaba a que le repartieran las hojas del examen. En ese momento, claro, toda la atención se centró en su figura y en la caja que había traído. Después pasó un minuto de tensión pesada. Y ya parecía que la cosa iba a terminar ahí y que cada uno iba a volver a lo suyo cuando Sophie habló, antes de acercarse a él, con la voz un poco más áspera de lo habitual pero ejerciendo una vez más el dominio absoluto de una situación que se estaba produciendo durante su clase: “Te voy a dar hoja de examen porque es la prueba escrita y es asunto tuyo si quieres perder 20 minutos de tu tiempo. Pero si llegas un minuto tarde al listening  de las cuatro, no permitiré que molestes a tus compañeros. Simplemente te quedas fuera”. En ese instante, Teresa, la gaditana seria (¿?) me buscó con sus ojos inquietos, desviándolos un segundo después hacia la misteriosa caja.”¿Qué llevará ahí dentro?…”.”No sé”. Señalo ahora que si se tratara de cualquier otra persona el asunto no tendría importancia. Roehampton es una universidad multicultural y se ve gente de lo más variada. Algunos estudiantes llegan en monopatines; otros, escondidos bajo enormes capuchas; otros (otras, sobre todo), no conocen lo que es la manga larga o el zapato cerrado (el invierno es un concepto difuso), y otros (otras, siempre) se asoman al mundo a través  de una ventanita rectangular recortada a la altura de los ojos. Nadie apunta a nadie. Nadie comenta nada; y no por una cuestión de respeto, sino porque es lo que acostumbra a ocurrir cada día y en cada clase. Sin embargo, en el caso de Yigit, la cosa es bien distinta. Debido a su singular manera de comportarse, a cualquiera se le dispara la imaginación, y enseguida llega a la conclusión de que esa caja podría haber ocultado cualquier cosa, como ocurría en la secuencia final de Seven. Es más, no me habría extrañado que en un momento dado el tipo se hubiera levantado y hubiera abierto con parsimonia la tapa para exhibir sin rubor la cabeza torpemente mutilada de Gwyneth Paltrow.

 

Afortunadamente,sin embargo, su poder de atracción es limitado, y a los pocos minutos de la llegada del individuo todo el mundo estaba ya centrado en lo suyo, y el examen se desarrolló sin más incidente, aunque yo no podía evitar volver la cabeza hacia la caja de vez en cuando, encontrando algunas miradas en el camino, entre ellas la del propio Yigit, que conoce perfectamente el efecto que él y sus rarezas causan en la gente. En fin, al menos el episodio me sirve para excusarme esta vez de los mediocres resultados obtenidos en el reading. Por alguna razón que aún sigo analizando, me cuesta más la asimilación del lenguaje (reading, listening), que es lo que más practico, por cierto, que la producción del mismo (speaking, writing). Esto no le ocurre al resto de estudiantes, que desarrollan antes las habilidades “pasivas” por motivos obvios. No sé, sospecho que se trata de falta de concentración, o despiste,como parece ilustrar esta entrada; sin embargo no descarto que sea idiota, por si acaso. En fin, veamos que ocurrió al final, aunque adelanto que no es muy sorprendente. Ocurrió simplemente que, una vez terminado el examen, Yigit se levantó del asiento, alargó el brazo por encima de la mesa y entregó su examen a Sophie. Sin decir palabra, sin una mala mirada (clavada tozudamente en el suelo) o un gesto desafiante por lo ocurrido al inicio del examen. Nada. Simplemente extendió la mano y entregó sus hojas. Acto seguido rescató del suelo su abultada mochila Reebok y su caja verde, y desapareció tras la puerta. No se presentó a la tarde para hacer el examen oral, y todos nos quedamos con las ganas de saber qué demonios ocultaba en aquella caja. Aunque ésto ya lo dije al principio, ¿no?.

 

(Rot ‘n’ Roll)

Mayo 2nd, 2010
Posted in General  Tagged
2 Comments

[Instrucciones de uso:léase tras haber presionado el play]

Entre paréntesis porque este blog se inició con objetivos específicos y por un tiempo limitado, y se disolverá irremediablemente a mediados del mes que viene. Entre paréntesis porque no hablaré esta vez de nada relacionado con mi estancia en Londres. Entre paréntesis pero no tanto, porque  a éste hombre le debo el título del blog y mucho agradecimiento por montones de canciones que me han acompañado a lo largo de muchos años, incluido éste de exilio voluntario. De hecho, creo que la Milonga del marinero y el capitán sigue siendo mi canción preferida en castellano. Ariel Rot. Lo primero que sorprende de él es que solo tenga cinco dedos en la mano izquierda. He procurado fijarme bien en alguno de sus vídeos en directo y parece que no asoma ninguno más, aunque escuchando alguno de sus temas instrumentales, como Confesiones de un comedor de pizza, parece difícil de creer. Como casi todos sabemos, aunque quiero recordarlo, Ariel Rot fue uno de los ilustres integrantes y fundadores de Tequila, y uno se da cuenta a poco que se fije que la última gira del grupo más potente de rock en español de los 70 bien podría haberse llamado Ariel y Cía. Después llegaron Los Rodríguez, de los que nada diré, que ya he dicho casi todo. Y tras la disolución de ésta banda y liberado de otros egos que oscurecían su talento, Rot retomó su andadura en solitario, que ya había iniciado en 1984 con Debajo del Puente, regalándonos un puñado de canciones cojonudas, en ocasiones escondidas tras una elección desafortunada del singles promocionales. Así, por ejemplo, el último disco que acaba de ver la luz me parece un conjunto  de 11 grandes canciones de rock clásico (y algún otro género) más la porquería rumbera Papi dame la mano que lo da a conocer. Escuchando algunos de sus solos me pregunto qué hubiera pasado si este virtuoso guitarrista  hubiera nacido en Nueva York o Londres, en vez de Buenos Aires. Probablemente ya sería un guitarrista de culto a la altura los más grandes. En fin, me parece que se hace poco rock en castellano de calidad, y aparte de las grandes glorias de la movida madrileña, que llevan más de veinte años viviendo del cuento y sin sacar nada decente, hay pocas buenas bandas de rock en España. Así que hay que aprovechar la ocasión, acercarse el día 8 de mayo al Círculo del Arte de Toledo, y escuchar lo nuevo y lo viejo del elegante Ariel y su seductora guitarra.

 

YouTube Preview Image

London Marathon 2010

Mayo 1st, 2010
Posted in Exp. Personal  Tagged
1 Comment

“Esmérate hoy con la cámara, amigo, que voy a por todas”. El fotógrafo que aparece puntualmente (y por amor al arte, hay que apuntar [aplauso]) cada sábado en Wimbledon Common para dejar testimonio gráfico de lo que allí pasa, me ha mirado un poco extrañado al principio, pero luego le he explicado que es mi carrera número 10 y que la ocasión bien merece una buena foto. En un momento ha compuesto una mueca amable y me ha guiñado un ojo cómplice, en señal de compromiso. Y ha cumplido. Yo he procurado hacer lo mío y lo mío me ha costado, pero al final lo hemos conseguido. Ha habido, sin embargo, un momento peligroso, hacia el final de la carrera, cuando mi campo de visión se ha fundido en blanco y una extraña voz suave y grave me animaba a avanzar hacia la claridad, momento que ha sido debidamente superado tras realizar un importante esfuerzo  de concentración que me ha llevado a repasar mentalmente todas las cosas que aún me quedan por hacer, como visitar la Patagonia o volver a perder la virginidad, y al final, tirando de orgullo y de algo de  inconsciencia, he llegado a la meta con cierta dignidad.

La idea cerril de tratar de superar hoy  mi raquítica marca personal se coló en mi cabeza el domingo pasado, mientras observaba, en  Buckingham Palace, a 200 metros de la meta, el paso de corredores de la (el) Maratón de Londres(que cumple 30 años), otro multitudinario acontecimiento en esta inagotable ciudad, que aparte de cita deportiva de relevancia, es el mayor evento con fines caritativos de todo UK. De los 36.000 dorsales, más del 80% son propiedad de asociaciones benéficas, que los ceden gustosamente a los corredores que se avienen a pagar una media de mil eurazos por numerito. El 20 % restante se destina básicamente a profesionales, y solo un pequeño  porcentaje se reserva a corredores del montón, que participan en una subasta donde se sortean esos pocos dorsales. Por lo tanto, si quieres participar en el maratón, o buscas patrocinador caritativo previo pago, o puedes jugártela y echar la solicitud a ver qué pasa. Por supuesto, de ese porcentaje los ingleses se guardan un tanto, así que si eres extranjero, pobre y fondón las posibilidades de correr son más bien pocas. No obstante, se cubrieron las 125.000 solicitudes disponibles para la lotería.

Pero merece la pena ir como espectador de todas formas. Como ya he dicho en algún momento, los ingleses son muy participativos, y a lo largo de toda la carrera hay multitudes  animando a los atletas. A mí me tocó por cierto vivir algunas situaciones angustiosas, no en la lucha por los primeros puestos, que se resuelve con rapidez (de milagro pillé al ganador), sino algo más tarde, cuando van apareciendo los que terminan con las fuerzas justas. Recuerdo uno de los corredores que llegaba tambaleante y medio desorientado a la recta final. Tengo grabada su cara huesuda y pálida, y también el momento en que el tipo se giró hacia el público y comenzó a avanzar trabajosamente hacia la valla, con la mirada perdida, como un zombi. Afortunadamente, vinieron otros dos corredores al rescate, y finalmente lo acompañaron a la meta. Otros no tuvieron tanta suerte. A los pocos minutos un atleta muy alto llegó totalmente extenuado, bailando charlestón con sus piernas de alambre mientras se empeñaba en mantenerse derecho y trataba en vano de adelantar un pie, reproduciendo la imagen de un bebé que ensaya sus primeros pasos. La organización dudaba entre socorrerlo o dejarle hacer. Al final llegó la ambulancia y se lo llevó, a 200 putos metros de la meta y tras haberse echado entre pecho y espalda 42 kilómetros. Había que ver esa cara.

Después de la carrera  el centro londinense se convirtió en un hervidero, como se puede apreciar en la foto (mía, con todo lo que conlleva), de la calle que une Trafalgar Square con la orilla norte del Támesis. Miles de corredores luciendo medalla, orgullosos, y acompañados de familiares y amigos llenaban los pubs y las plazas. Viendo todo aquello  fue cuando me dio por echar un cálculo rápido tomando como referencia mis carreras de los sábados, y me dí cuenta que tendría que invertir algo más de cuatro horas, suponiendo que las cosas fueran bien, para completar el recorrido de  una maratón. Más de cuatro horas de esfuerzo continuado y extenuante. Imposible. Así que en ese momento decidí que hoy echaría el resto, a mi nivel, y así ha sido, ayudado por el empuje que proporcionan un poco de obstinación y la comprensión condescendiente de un fotógrafo desinteresado.

Happy birthday, William

Abril 22nd, 2010
Posted in Exp. Personal  Tagged
1 Comment

Aunque no se sabe exactamente el día de su nacimiento, sí es conocido el dato de que fue bautizado el día  26 de abril de 1564, y tradicionalmente su cumpleaños se festeja el 23 del mismo mes, tal vez para buscar algún tipo de fatalidad en la fecha, ya que el tipo murió 52 años más tarde en el mismo día. No sé. El caso es que para celebrar tan destacado aniversario, y entre otros actos por toda la ciudad, el domingo anterior al supuesto día del alumbramiento de William se convoca a todo el que quiera a una  jornada de puertas abiertas en el Shakespeare´s Globe, el teatro construido como réplica de aquel en el que se representaban originalmente las obras del autor. Por lo que a mí respecta no conozco las obras de Shakespeare. Ninguna. No leo teatro por los mismos motivos por los que no escucho una película. Aún así, una voz autorizada (mi querida Sophie, actriz y directora de teatro antes que profesora) me había recomendado la visita a este lugar.

Así que allí me planté el domingo pasado para comprobar con mis propios ojos miopes si la fama del Globe era merecida. Y tengo que decir que el inicio de la visita fue un poco tristón .Tras esperar en una cola de unos 300 kilómetros(contados), entré en un pequeño edificio anexo al teatro donde habían montado un museo que exhibía trajes, libros y distintos utensilios de la época, planos del Globe original (fue reconstruido en 1997), citas de Shakespeare vistosamente enmarcadas… En fin, todo un poco rollo. Lo único que mereció la pena de esa primera parte de la visita fue una exhibición de esgrima en la que cuatro espadachines se iban turnando para mostrar al público las técnicas de lucha del siglo XVI. Fue particularmente interesante el momento en que les tocó el turno a dos jóvenes preciosas de largo pelo rubio, generoso escote y ceñido atuendo negro, que encendieron (incendiaron) la imaginación y la entrepierna del público masculino. Y es que las jamelgas (término robado a Berto, quejas feministas a La Sexta) sabían lo que hacían, se gustaban y sabían cómo gustar. Recuerdo que en un momento de la pelea, las dos en el suelo, el tipo que tenía a mi derecha se giró medio asustado, interrogándome con la mirada:”No soy el único que se está poniendo un poco pinocho, ¿no?”.”No,no, tranquilo”.

Después de eso pasamos a visitar el teatro. Y, coño, qué sitio más chulo. La primera sensación que tuve me trasladó a las primeras escenas de Cyrano, y a partir de ahí la visita comenzó a tomar otro color. El Globe es un teatro circular, a excepción de la parte donde se sitúa el escenario, de tal manera que todo el público está a la misma distancia de los actores, mejorando así la interacción entre todos. Por lo visto, cuando tuvo lugar la reconstrucción, no solo se respetaron las formas del teatro, sino también los materiales originales de construcción, así como las condiciones físicas de las representaciones en tiempos de Shakespeare. Por eso el teatro solo abre en primavera/verano: no hay luz eléctrica, no hay efectos de sonido, no hay tecnología de ningún tipo. Los actores y el público, eso es todo. Total, que me pasé media tarde allí sentado, mirando a mi alrededor y atendiendo a  los actores que intercalaban pequeñas representaciones con explicaciones sobre el Globe y la obra de Shakespeare. El día 26 se inicia la temporada, y durante todo el mes de mayo representan Macbeth, a precio muy asequible, así que creo que no me perderé  la experiencia.

Y este domingo la maratón de Londres, que por lo visto se forma la de dios y el diablo. Aquí el que se aburre es porque quiere.

Maldita sea, y me pregunta la gente que si tengo ganas de volver.

 YouTube Preview Image

A walk in Portobello Market

Abril 14th, 2010
Posted in Exp. Personal  Tagged
6 Comments

 

“No tiene sentido. Supongamos que vives, no sé, unos ochenta años. Por los hechos ocurridos en ese periodo de tiempo resulta que te condenan a una eternidad en el infierno o te premian con una eternidad en el paraíso. ¡Qué desproporción!”. Asiento ante el último de los poderosos argumentos que sostiene esta chica para aferrarse a su falta de fe en la fe. Al momento, sin embargo, me aclara que ha copiado un pensamiento de Borges, y añade que ella también “dejó atrás el chantaje del cielo hace unos años”. Otra opinión robada. No importa. Esta catalana menuda de fingida mirada distraída me cae bien, me gusta escucharla, y no parece que tenga 21 años, sino bastantes más. Yo admiro a Borges de oídas, por inercia, sin haber leído ni una sola palabra de un autor supuestamente imprescindible.

 

En unos minutos pasamos por delante de la tienda de libros donde Hugh Grant enamoró a Julia Roberts. Isabel lo menciona de pasada, aburrida, como si llevara años realizando el mismo itinerario turístico. Notting Hill, el barrio, tiene el mismo atractivo que Notting Hill, la película: ninguno. Excepto por la merecida fama de Portobello Market. “Cuéntame más, Isabel”. Y me cuenta que el mercado de antigüedades lo fue antes de fruta y verdura, hace un par de siglos. Después, a mediados de los años 60 llegaron los anticuarios con sus libros, con sus pinturas, con sus trastos, y se instalaron a la entrada de Portobello Road, en los primeros locales. Avanzamos con dificultad entre la marea de gente. En algunas de las tiendas hay que esperar turno para poder entrar y curiosear. En un claro le pido a Isabel que me haga una foto, junto a las fachadas coloreadas, y a continuación seguimos caminando por esta calle que parece no acabar nunca. “Ahora llegan los puestos de frutas y verduras”, me anuncia, y casi me molesta dejar atrás las tiendas atiborradas de cosas curiosas, de viejos baúles, de catalejos oxidados, de guantes de boxeo, de sombreros de explorador, de multitud de objetos que tal vez reclaman una visita algo más pausada. Es igual, volveré la próxima semana, o a la siguiente.

 

Entre el tramo de los puestos de fruta y el siguiente, un mercadillo de ropa sin más atractivo, escucho música. Me llama la atención el simpático dúo medio cómico que toca algo que identifico como swing, sin saber muy bien lo que es exactamente, aunque prefiero acercarme a escuchar al elegante bluesman. A Isabel no le gusta demasiado la música y se impacienta un poco,  y prefiere esperarme curioseando en un puesto de discos cercano. Cuando llego hasta ella se ha comprado un disco pirata de Beyoncé y otro de rap o hip-hop; se reconcilia con su edad. Terminamos el paseo en un puesto de comida tradicional alemana y compramos un par de bocadillos de salchichas. Isabel me cuenta que le gusta escribir. Claro. Yo le comento que estoy escribiendo un blog donde voy contando algunas cosas que me van sucediendo en Londres. Isabel da un buen mordisco a su bocadillo, me mira y pregunta con la boca llena: “¿Contarás nuestro paseo por Portobello?”. Yo le pego otro buen bocado al mío e imito su gesto, antes de contestar. “Vale”. 

YouTube Preview Image

Putney Music Festival

Abril 4th, 2010
Posted in Exp. Personal  Tagged
3 Comments

Uno de los acontecimientos que llega con el buen tiempo( mejor, con la primavera )a la capital inglesa es la famosa regata que tiene lugar a lo largo del Támesis y que ha enfrentado durante 180 años a las universidades de Oxford y Cambridge. Este año, después de una disputada carrera,con una final apretadísima (según me cuentan, llegué tarde), y tras cuatro años de humillantes derrotas, Cambridge se alzó con el triunfo. Bien por Cambridge. La salida tuvo lugar en Putney, la población más cercana a Roehampton, y el evento reunió a miles de personas que esperaban con ansiedad el paso de las embarcaciones. Aunque,la verdad, tengo mis dudas acerca de las verdaderas razones de tan masiva asistencia. Tal vez el motivo real que nos reunía a todos allí era otro bien distinto. Quizá los festivales de música, comida y alcohol (mucho alcohol) que se organizan a ambas orillas del Támesis con el pretexto de la competición sea la razón última para congregar a tanta gente. Quién sabe.

 El caso es que, en Putney, el festival de música  dura todo el fin de semana, y a lo largo de todos los bares y pubs de la zona es posible escuchar rock, jazz, blues, flamenco… Así, durante tres intensos días, chicos y chicas, hombres y mujeres, locales y visitantes, todos(o casi), se reunen para compartir, al calor de la músca en directo, una de las aficiones más arraigadas en la noble cultura sajona, y que la juventud se encarga de preservar convenientemente: beber a lo loco y sin conocimiento ninguno.Como debe ser.Y si hay que vomitar, se vomita, demonios. Si ayer por la noche me hubieran dado una libra por cada persona que vi por las calles de Putney con las manos vacías, seguramente habría vuelto a casa con los bolsillos de igual manera. Aunque hay que decir que el ambiente animaba a ello, eso es cierto. Yo asomé el careto por uno de los locales que atrae a más público, el elegante Half Moon, y ya a media tarde estaba hasta arriba de parroquianos, degustando unas gordas (que diría el manchego), y escuchando con atención al primo soso inglés de Sabina y a su amigo “el perillas”, que se marcaron un repertorio de versiones acústicas que gustó bastante al respetable. A continuación, un enérgico frontman, probablemente hijo bastardo de  Kurt Cobain (es el tipo que está justo enfrente de la brillante calva), y su grupo se encargaron de dar caña por la noche. Arrancaron con Come Together, ganándose al público al instante,y luego siguió una auténtica demostración de buen gusto (a mi juicio, que es el que cuenta), con temas de Queen, Stones, Bon Jovi, Guns N’ Roses…Cuando, al final, el joven Kurt comenzó a berrear temas de Nirvana, la gente literalmente enloqueció y comenzó a dar saltos bajo una lluvia de cerveza, que se resistía a quedarse en los vasos, así que no tuve más remedio que pedir otra pinta y hacer lo propio. El grupo cerró con Johnny B. Goode, y para entonces, el suelo estaba medio encharcado, el ambiente excesivamente cargado, y mi equilibrio deteriorado (con solo dos pintas, no te lo pierdas), así que privé a la siguiente banda del extraordinario lujo de mi agradable presencia. Suficiente para un cuerpo desacostumbrado.

Hoy toca algo más tranquilo. Blues. Así que os dejo, que empieza en un rato. 

Ciao. 

 YouTube Preview Image

 YouTube Preview Image