Changing the Guard

El sábado pasado me despertó puntulamente, a las ocho de la mañana, uno de los cuervos negros que rondan por el campus en busca de desperdicios que se disputan con las ardillas . ” Es un visitante a la puerta de mi cuarto queriendo entrar.Algún visitante que a deshora a mi cuarto quiere entrar.Eso es todo, y nada más”. Pero no, para mí es algo bastante más prosaico que el poema de Poe. Más bien es un pajarraco que con su sonoro graznido mi sueño viene a turbar. Algún pajarraco que a deshora por detrás me viene a dar. Eso es todo, un maldito y miserable animal.

El caso es que esa mañana me vino bien el estridente despertar porque no quería volver a casa sin haber pasado antes por Buckingham Palaz para ver el famoso y mundialmente conocido cambio de guardia. Y como soy de los que profesan una fe ciega en el dicho popular marroquí de que la prisa mata, pues, entre unas cosas (hay que desayunar como es debido) y otras (el centro queda como a una hora, si la cosa va bien, en autobús),cuando llegué allí ya eran las 11. El espectáculo empieza a las 11:30, cada dos o tres días durante los meses fríos y todos los días en primavera y verano. Y la verdad es que está bien. Tal vez en esta época del año un tanto deslucido y tristón (o discreto y elegante,según se mire), ya que los soldados van disfr…vestidos de gris,acompañando al tiempo londinense, pero bueno, ya veremos si  con el rojo el asunto gana en vistosidad o no. Lo que sí es cierto es que, a pesar de los pelucones, los inmutables caretos de los soldados y los bruscos movimientos militares que anuncian un esguince el día menos pensado (todo ello unido con el único fin de aportar una nota ridícula,que la tiene,a la ceremonia) el conjunto es, como digo, bastante curioso. Y si no que se lo digan a los cientos de turistas que se congregan allí diariamente, aunque el día amenace lluvia y haga un frío del carajo,como es el caso, y que suelen llegar un buen rato antes para no perderse detalle, agolpándose con ansia agresiva  tras las ballas del Palacio (¿qué?,¿a que escuece la b? Así lo vi escrito en uno de los accesos laterales que prohibía el paso en varios idiomas.Así que yo escribo Palaz como me da la gana).

Por cierto, hay vídeo.

 

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2 Responses to “Changing the Guard”

  1.   alex indigente Says:

    Amigo Mikel. Me quito el sombrero again! Tus epístolas me recuerdas un tanto a los reportajes de Arturo Perez Reverte en el suplemento dominical del ABC.
    En cuanto a estos ingleses haciendo el gilipollas…Ni fu ni fa ahora, en cuanto vuelvas te agencias un tirachinas para practicar con esos pajarracos ¡El sueño de un hombre es sagrado!

    Nos vemos.

  2.   elisa Says:

    Jajaj, cuando estaba en Edimburgo el primer año, teníamos un árbol sin hojas enfrente de la ventana del salón. Todas las mañanas nos levantábamos mi compi de piso y yo (mi amiga Marta, que es gaditana) y abríamos la cortinilla para ver el tiempo que hacía. Todos los días veíamos la lluvia, la niebla, el viento y las nubes y los cuervos en las ramas de los árboles cual peli de Hitchcock, berreando con esas voces del averno… Y Marta decía, con su acento resalao: ¡Miiira la primavera y loh ruiseñoreh cantando! y yo siempre me meaba de risa… asi que te insto a recordar la frase, para que cuando veas a los próximos cuervos, pienses en los ruiseñores…

    besos

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