Marzo, 2010

Toledo-London-Lisbon?

Marzo 23rd, 2010 Marzo 23rd, 2010
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Algo está cambiando en Londres. Los días se van alargando, la temperatura se va suavizando, y cada vez hay más gente deambulando por el centro londinense, al menos en una de las zonas más animadas de la capital inglesa, la orilla sur del Támesis (South Bank), un lugar para pasear y mirar gente, y también para admirar la ciudad desde el London Eye(si el bolsillo y el mal de alturas lo permiten), asistir a una obra de teatro clásico,en el Globe, o moderno, en el National Theatre, o disfrutar de un poco de arte incomprensible, en la Tate Modern, y todo ello a escasa distancia de la abadía de Westminster, el Big Ben o St. Paul´s cathedral

Ayer pasé el día allí, con Andreia, una chica portuguesa que está realizando un postgrado en Londres y que asiste conmigo a las clases de mejora del inglés. Tengo que decir que la incontinencia verbal de Andreia la portuguesa es conocida desde Ayamonte hasta Faro(de donde es natural, por cierto), y la verdad es que temía que al cabo de un par de horas de parloteo incesante los niveles de aturdimiento mental alcanzaran cotas de insospechada magnitud, pero la verdad es que es una chica muy maja, inteligente, y además de mi edad, ¡por fin!, así que el día resultó bastante agradable. Lástima que se largue la semana que viene… Vuelve, sin mucha gana, a su Faro natal, a hacerse cargo de su realidad tras tres meses de paréntesis. El caso es que resulta curioso que haya empezado a intimar con Andreia en este momento (ella me dice que es algo que nos ocurre a los Sagitario continuamente, yo le digo que no me puedo creer que me diga eso una psicóloga), justo cuando me acaban de conceder una beca para realizar las prácticas de enseñanza en Lisboa, una ciudad que, a pesar de algunos pesares, me dejó tocado y con ganas de volver en las dos ocasiones en las que estuve de visita. Aunque parece ser que el fado y el vinho verde están a un par de peros de distancia. El primero es que me permitan realizar las prácticas en septiembre, durante el primer cuatrimestre, lo cual parece complicado, ya que tras ponerme en contacto con el profesor de turno me comenta que aún no me puede confirmar nada pero que la cosa pinta fea. El segundo es convencerme a mí mismo de que prefiero la estancia en Lisboa antes que tener la posibilidad de terminar la carrera en diciembre (si traslado mi expediente a la excitante Albacete), y así tener la oportunidad de presentarme a las oposiciones de 2011. ¿Qué hacer?¿Comportarme como una persona madura y razonable o dejarme llevar y seguir en la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón…? Ya veremos.

Mientras tanto, pretendo seguir disfrutando de lugares como South Bank, donde por cierto también estuve con mis queridos inquilinos la semana pasada, primera y única visita que he recibido hasta el momento, y que transcurrió entre despistes ferroviarios( resueltos con soltura por la sección femenina ante la incompetencia manifiesta de los otros dos “empanaos”)zorros confiados(se cuentan por decenas en Roehampton, parece ser, yo aún no vi ninguno) y gastos prohibitivos en Camden Town ( los chicos van a tener que hacer horas extras en el S.A.U.C[Servicio de Atención Urgente de Chismes] para pagar los caprichos excesivos de Raquel…). 

Hasta luego.

 

The 39 steps

Marzo 10th, 2010 Marzo 10th, 2010
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Picadilly Circus es uno de los lugares más concurridos de Londres. Se trata de una intersección de calles famosa por sus neones excesivos y por su cercanía a las principales zonas de compras de la ciudad. En uno de los costados de la plaza se alza la estatua que popularmente se conoce como Eros, dios griego del amor, aunque parece ser que en realidad representa a su hermano Anteros (hermano mayor, entiendo). Hasta aquí la clase de arte. El caso es que el miércoles pasado me acerqué hasta esta bulliciosa zona para asistir a una de las obras de teatro que lleva más tiempo en cartel en la capital inglesa: The 39 steps. Como casi todos sabemos, la obra es una adaptación de la conocida película de Hitchcock ( la vi el día anterior, vaya tostón, me parece que algunas de las películas del gordito no soportan bien el paso del tiempo), de mismo título pero de tratamiento completamente distinto. En la versión teatral han convertido una pieza de intriga y suspense en una comedia muy entretenida “de ritmo trepidante”(reza el cartel). Está interpretada por tan solo cuatro actores que, a excepción del protagonista, hacen varios papeles cada uno, y solo por ver el ingenio derrochado en los continuos y sencillos cambios de escenario o el talento que despliegan los actores en sus sucesivas y rapidísimas transformaciones, merece la pena pagar la entrada. Cuando vengáis a visit…Si algún día os acercáis por Londres, os recomiendo invertir un par de horas en el espectáculo. Es recomendable incluso si solo te enteras de la mitad de los diálogos.

Por cierto, la obra tiene lugar en el Criterion Theatre, un teatro subterráneo construido sobre varios pilares encajados literalmente en la parte de atrás del patio de butacas, de tal forma que si te toca la china y te sientas en el lugar inadecuado, como fue el caso,  corres el riesgo de salir del teatro con el cuello dolorido de tanto retorcerlo para poder ver algo. Afortunadamente, el bueno de Lázaro (no el que olía a rancio, el otro) nos dejó en herencia valiosas enseñanzas, y una vez apagadas las luces…

Conclusión: yo creo que hay que ir al teatro, sobre todo si la alternativa es la podredumbre imaginativa del cine actual (si no de qué tanta saga y tantas enésimas partes). Al menos el teatro te ofrece el espectáculo único e irrepetible del directo. Así que, lo dicho, vayan ustedes al teatro, si pueden, “ocupen su localidad, y presten todos atención…”

Y en abril, el Globe.