A walk in Portobello Market

 

“No tiene sentido. Supongamos que vives, no sé, unos ochenta años. Por los hechos ocurridos en ese periodo de tiempo resulta que te condenan a una eternidad en el infierno o te premian con una eternidad en el paraíso. ¡Qué desproporción!”. Asiento ante el último de los poderosos argumentos que sostiene esta chica para aferrarse a su falta de fe en la fe. Al momento, sin embargo, me aclara que ha copiado un pensamiento de Borges, y añade que ella también “dejó atrás el chantaje del cielo hace unos años”. Otra opinión robada. No importa. Esta catalana menuda de fingida mirada distraída me cae bien, me gusta escucharla, y no parece que tenga 21 años, sino bastantes más. Yo admiro a Borges de oídas, por inercia, sin haber leído ni una sola palabra de un autor supuestamente imprescindible.

 

En unos minutos pasamos por delante de la tienda de libros donde Hugh Grant enamoró a Julia Roberts. Isabel lo menciona de pasada, aburrida, como si llevara años realizando el mismo itinerario turístico. Notting Hill, el barrio, tiene el mismo atractivo que Notting Hill, la película: ninguno. Excepto por la merecida fama de Portobello Market. “Cuéntame más, Isabel”. Y me cuenta que el mercado de antigüedades lo fue antes de fruta y verdura, hace un par de siglos. Después, a mediados de los años 60 llegaron los anticuarios con sus libros, con sus pinturas, con sus trastos, y se instalaron a la entrada de Portobello Road, en los primeros locales. Avanzamos con dificultad entre la marea de gente. En algunas de las tiendas hay que esperar turno para poder entrar y curiosear. En un claro le pido a Isabel que me haga una foto, junto a las fachadas coloreadas, y a continuación seguimos caminando por esta calle que parece no acabar nunca. “Ahora llegan los puestos de frutas y verduras”, me anuncia, y casi me molesta dejar atrás las tiendas atiborradas de cosas curiosas, de viejos baúles, de catalejos oxidados, de guantes de boxeo, de sombreros de explorador, de multitud de objetos que tal vez reclaman una visita algo más pausada. Es igual, volveré la próxima semana, o a la siguiente.

 

Entre el tramo de los puestos de fruta y el siguiente, un mercadillo de ropa sin más atractivo, escucho música. Me llama la atención el simpático dúo medio cómico que toca algo que identifico como swing, sin saber muy bien lo que es exactamente, aunque prefiero acercarme a escuchar al elegante bluesman. A Isabel no le gusta demasiado la música y se impacienta un poco,  y prefiere esperarme curioseando en un puesto de discos cercano. Cuando llego hasta ella se ha comprado un disco pirata de Beyoncé y otro de rap o hip-hop; se reconcilia con su edad. Terminamos el paseo en un puesto de comida tradicional alemana y compramos un par de bocadillos de salchichas. Isabel me cuenta que le gusta escribir. Claro. Yo le comento que estoy escribiendo un blog donde voy contando algunas cosas que me van sucediendo en Londres. Isabel da un buen mordisco a su bocadillo, me mira y pregunta con la boca llena: “¿Contarás nuestro paseo por Portobello?”. Yo le pego otro buen bocado al mío e imito su gesto, antes de contestar. “Vale”. 

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6 Responses to “A walk in Portobello Market”

  1.   Quique Says:

    ¡Por todos los diablos, cada día escribes mejor! Seguro que cuando esa “catalana menuda de fingida mirada distraida” lea la descripción que has hecho de vuestro paseo por Portobello estará encantada. Bien, puñetero, bien, ésa es la idea, a ver si el blog te va sirviendo de algo.

  2.   Uncas y Raquel Says:

    miguel!! escribe una novela ya!! quien sabe, a lo mejor el futuro no te tiene deparado que seas profe…

  3.   dhavor Says:

    bueno, bueno veo que POR FIN empiezas a aprovechar el tiempo Michael. Un abrazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  4.   Stone91 Says:

    Eso!, escribe una novela ya!!! apoyemos la causa, no le dejemos que vuelva a vaguear!!! Escribe!!!

  5.   Uncas y Raquel Says:

    por cierto miguel, con esto del volcan ya hay excusa para no ir a verte, como no hay vuelos :( , menos mal que elegi marzo y no mayo…

  6.   elisa Says:

    Hola! Mira, ya leo tu blog sin que nos mandes el recordatorio!! Espero que sigas bien, me gusta mucho cómo está escrito este post, me uno al coro: ¡no dejes de escribir!
    El viernes hubo en sevilla un concierto de los sunday drivers: ¿tu les viste en londres? me he sentido muy alien porque me parece que ya he pasado demasiado tiempo fuera de toledo. Hace cinco años vinieron a Granada y me reconocieron y charlamos, etc. y esta vez casi tuve que sacarles mi cv para que se acordaran de mi (vaya conozco bastante a uno de ellos, o mejor dicho, conocía a Miguel a través de vosotros y porque es primo de mis primos y fuimos juntos a clases particulares de chicos, pero claro eso fue en otra vida, la vida en la que aún tenía un pie puesto en Toledo; igual conocía más de lejos a otros dos y curiosamente Fausto fue el único que sí pareció conocerme de primeras al menos de vista). Total, poco significativo como anécdota (pudo ser -y seguramente sería- que después del concierto estarían deseando descansar y estar a su bola-), pero en mi paranoia una señal de estas ya me da por pensar que llevo demasiado tiempo fuera de Toledo, que allí ya no me conoce nadie y que echo de menos a la gente (no a los sunday drivers en concreto, claro, sino a vosotros, obviamente). El concierto fue fabuloso, no obstante. Han crecido. No me gustan tanto en estudio pero en directo son fantásticos.
    A ver si nos ponemos al día en verano cuando vuelvas, espero ir a Toledo de vez en cuando.
    Por aquí todo bien: exceso de trabajo, Luis mu liao con la vida multitasking y yo sin compensación de que me paguen un viajecito a verte, aunque ahora con el humo negro este…
    Besos

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