Greenwich: 0º longitude

Mayo 31st, 2010 Mayo 31st, 2010
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Greenwich es un suburbio londinense situado al este de la ciudad, en la ribera sur del Támesis, una zona cuyas calles desprenden aún algo de rancia identidad inglesa, inexistente en el inventado (y reinventado cada día) centro de Londres. Así, el mercadillo de Greenwich, por ejemplo, se improvisa techando una pequeña plaza en el corazón del barrio, confluencia de varias estrechas callejuelas que sirven de acceso y que desembocan en un espacio bien delimitado, que se recorre en apenas media hora, y donde huele a cerveza y a humedad. El mercado ofrece distintos artículos en función del día en que uno vaya, pero siempre se encuentra comida  y mercancía hecha a mano. Yo me acerqué el día de la ropa de segunda mano, y me llamó la atención uno de esos tenderetes que venden camisetas con mensaje ingenioso. Dudé unos segundos antes de desistir de comprar una de ellas, divertida y cruel a partes desiguales: Yes, I have plenty of change you homeless piece of shit. Thanks for ask. Quedaban dos.

Pero si es conocida esta población es porque en ella se encuentra el observatorio astronómico donde en su día se situó el meridiano cero, línea imaginaria que une ambos polos y que sirve de referencia para la medición de la longitud y los husos horarios. Más que la propia visita al observatorio, que tiene su interés, me pareció sorprendente la panorámica ofrecida desde lo alto de la colina, no obstante cumplí con el rito de la foto con un pie en cada parte del mundo (comprobando un poco alarmado que necesitaba calzado nuevo), y haciéndome después otra pisando la imaginaria línea ( A medida que uno va creciendo se va dando cuenta de que lo más sensato es permanecer en el centro). 

Por la tarde, y siendo esta zona de arraigada tradición marinera, había que acercarse a visitar el Museo Marítimo y el edificio de la Escuela Naval, lugar este último donde se encuentra una placa conmemorativa que recuerda que durante un par de días los huesos del almirante Nelson descansaron allí, antes de ser trasladados a St. Paul’s Cathedral. Y tengo que decir que la bóveda pintada de este edificio me impresionó como pocas veces me impresiona el arte, así que, como soy de hacer las fotos justas, abajo podéis ver una que cumple tres funciones:  enseñar la placa conmemorativa, contemplar (con muy buena vista) parte de la pintura del techo, y contribuir modestamente a desagraviar el daño causado a los nuestros por el amigo Nelson, pisando un poco la citada placa(no sin tomar antes mil precauciones, debo aclarar [Sí, definitivamente, necesitaba zapatillas nuevas]).

La visita tendría que haber terminado junto al casco del antiguo velero Cutty Sark, que da nombre e imagen al famoso whisky, y que se encuentra a pocos metros de la oficina de turismo, en dique seco, para admiración de turistas y locales, pero desafortunadamente lo encontré cubierto de lonas por remodelación del casco, y así estará hasta 2012, me informaron. (Ah, bribones, así que en 2012…).

En fin, a falta de pies de foto,hoy fotos de pies, para que se ‘vea’ (previa apertura, si no, no se ‘ve’) que al final me decidí.