Get out of nº 10, Gordon !

Mayo 14th, 2010 Mayo 14th, 2010
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Así aparecía reflejada hace unos días la noticia de la victoria de los conservadores en las elecciones inglesas. Por supuesto el periódico es de derechas, pero aún así la derrota de los laboristas fue sonada y muy comentada por todos los medios, ya que llevaban algunas legislaturas en el gobierno, y parece que no estaba muy claro que esto fuera a cambiar. Los tories ganaron por mayoría simple, pero enseguida buscaron el pacto con el tercero en discordia, que en este país sí tiene algo de peso, y, ofrecimiento de vicepresidencia mediante, ahí tenemos al amigo Cameron instalado en el número 10 de Downing Street.

Imaginemos por un instante que esto se convierte en una tendencia y que el movimiento conservador comienza a extenderse hacia el sur, atravesando el Canal de la Mancha, sobrevolando el oeste de Francia (y verificando que todo va bien por allí), y aterrizando finalmente en nuestra querida España, esta España mía, esta España vuestra. Quizá al llegar a este punto hace unos años hubiera dado una opinión completamente distinta, pero en estos momentos me parece que estoy en sintonía con el sentir de la mayoría si digo que me da exactamente igual que en las próximas elecciones gane el de las cejas o el de la barba. Tanto monta, monta tanto. El primero demostrando incompetencia total, no ya para solucionar una situación complicada, sino para tomar medidas, cualesquiera, las que sean, para intentar enderezar el rumbo. El segundo, incapaz de ir más allá de la crítica vacía y destructiva(Los que saben de ésto dicen que una mala oposición es algo tan dañino o más para un país que un mal gobierno).

En fin, yo no entiendo mucho de política, pero si tuviera que elegir al próximo presidente de nuestro país, creo que lo tendría claro. El otro día Buenafuente mencionó su nombre proponiéndole como futuro lehendakari, pero yo creo que puede llegar mucho más lejos. Me estoy refiriendo, claro está, al rey de la sobremesa, al maestro del humor televisivo, un hombre que además tiene la deferencia de enseñarnos a cocinar durante su show diario, el simpar Karlos Arguiñano. Sería perfecto para el cargo. Seguro. Parece que ya lo estoy viendo, pasando revista al ejército de infantería mientras los soldados cantan orgullosos el nuevo himno nacional, El  conejo de la Loles, y enormes banderas de brillante verde ondean a su paso, perfumando la ceremonia. Se institucionalizarían los concursos de chistes malos a lo largo de todo el país, y sería obligatorio reír y lucir tripa cervecera. A mi juicio, creo que no habría mejor elección, y que no podría salir mal. Imposible en un tipo que ofrece cada día, desde el sentido común, sólidos argumentos para plantear soluciones a problemas antes de que estos se produzcan:” ¿Por qué no van a la guerra los que las hacen?”.